La TV es perjudicial para los pequeños
(El Nuevo Herald)
Los niños que ven televisión desde muy pequeños tienen más peligro de padecer de trastornos de escasa concentración mental cuando tengan edad escolar, según ha concluido un estudio que sugiere que la televisión puede sobreestimular y alterar permanentemente el cerebro en desarrollo.
Por cada hora de televisión que vieron a diario dos grupos de niños, de entre 1 y 3 años, presentaron 10 por ciento más de riesgo de tener problemas de ese tipo a los 7 años.
Las conclusiones respaldan investigaciones anteriores que muestran que la televisión puede reducir los intervalos de atención, además de recomendaciones de la Academia de Pediatría de Estados Unidos de que no se debe permitir que niños menores de 2 años vean televisión.
''La verdad es que hay muchos motivos por los que no se debe dejar que los niños vean televisión. Hay otros estudios que lo asocian con la obesidad y la agresividad'', dijo el principal autor, el doctor Dimitri Christakis, investigador del Children's Hospital and Regional Medical Center de Seattle.
El estudio se publicó en el número de abril de Pediatrics, e incluyó a 1,345 niños que participaron en encuestas nacionales patrocinadas por el gobierno. Se interrogó a los padres sobre los hábitos de sus hijos de ver televisión, y éstos describieron el comportamiento de los niños a los 7 años de modo parecido a la escala que se usa al diagnosticar los déficit de concentración.
En el caso de los niños de un año, alrededor de 36 por ciento veían televisión, y 37 por ciento la veía de una o dos horas al día. En éstos se reportó entre 30 y 40 por ciento de más peligro aparente de exhibir problemas de escasa concentración. Un 14 por ciento veía televisión de tres a cuatro horas diarias, y éstos mostraron entre 30 y 40 por ciento de mayor riesgo, comparado con los niños que no veían televisión. Los demás niños la veían por lo menos cinco horas al día.
Entre los niños de 3 años, solamente 7 por ciento no veía televisión, un 44 por ciento la veía entre una y dos horas al día, un 27 por ciento de tres a cuatro horas, casi un 11 por ciento entre cinco y seis horas, y alrededor de un 10 por ciento siete o más horas al día.
Los investigadores no saben qué programas veían los niños, pero Christakis dice que el contenido no es probablemente la causa, sino que las imágenes visuales de una rapidez tan poco realista posiblemente alteren el desarrollo mental normal.
''El cerebro de los niños desarrolla con mucha rapidez en los primeros dos o tres años de vida. En realidad se está programando'' en esa época, dice Christakis, que agrega que el exceso de estímulo durante ese período tan importante ``puede crear hábitos mentales que acaban por ser nocivos''.
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